En 1970, el médico osteópata y cirujano John E.Upledger, fue testigo del movimiento rítmico de la médula espinal durante una intervención quirúrgica. Esto le dejó impresionado. Tras muchos estudios y comprobaciones, desarrolló la teoría del funcionamiento de un sistema semihidraúlico dentro del Sistema Craneosacral (encéfalo, médula espinal, líquido cefalorraquídeo, meninges, huesos craneales, pelvis y sacro) mediante el cual, el líquido cefalorraquídeo se fabrica, principalmente en el IV ventrículo, y se drena, creando los movimientos que llamamos de flexión y extensión.

 

Así, la Terapia Craneosacral, está basada en la existencia de una pulsación rítmica sutil que emerge en los tejidos y fluidos del cuerpo. Este impulso puede ser percibido como un movimiento respiratorio sutil en todas las estructuras del Sistema Craneosacral, y también transmitirse a todos los órganos y tejidos corporales sin excepción.

 

Los tejidos del cuerpo se contraen en respuesta a golpes físicos, tensiones, problemas emocionales, etc. En ocasiones, esta contracción queda contenida en el cuerpo, limitando su buen funcionamiento y creando restricciones que provocan problemas que pueden durar años.

El Terapeuta Craneosacral tiene las manos entrenadas para sentir los movimientos sutiles del cuerpo, sus ritmos, pulsaciones y patrones de congestión y resistencia. Esta escucha proporciona información importante sobre la tonalidad del individuo. Con esta técnica se puede ayudar a detectar y corregir los desequilibrios del Sistema que puedan ser la causa de enfermedades de orígen sensitivo, motor o neurológico. A veces, en una sola sesión se pueden liberar tejidos que llevaban mucho tiempo colapsados. A su vez, la energía que estaba contenida en la tensión, queda liberada pudiendo ser de nuevo utilizada por el cuerpo para recobrar la salud.

 

Este maravilloso método curativo del Dr. Upledger, ha sido aprendido por unos pocos veterinarios que, con tiempo y dedicación, han logrado adaptar sus conocimientos al mundo animal. La teoría craneosacral es la misma, pero la práctica se vuelve más compleja al ser difícil que el animal esté inmóvil durante el tratamiento. Se precisan horas de práctica hasta alcanzar la paciencia y el sentir necesario para llevar a cabo la escucha de los tejidos animales.

Y una vez alcanzado esto, se pueden tratar, mejorar y/o curar patologías de cualquier órgano tales como Insuficiencia Renal, Síndrome de Cushing, Neumonía, Cistitis, Gastritis, Inflamaciones, Anorexias, y por supuesto cualquier problema osteoarticular (dolores, cojeras, displaxia, muy útil como rehabilitación pre o postquirúrgica, etc...) con su animal.

Es una valiosa herramienta a tener en cuenta en la clínica veterinaria diaria tanto de grandes, pequeños animales o exóticos, ya que además ayuda en el diagnóstico. Esto es así porque como hemos dicho, al palpar los tejidos se reconoce el estado de salud de cada zona.

Al ir sintiendo cada parte del animal, desde las patas a los órganos internos, es fácil hacerse una idea de lo que está ocurriendo en el cuerpo, lo cual completa muy bien la anamnesis que los dueños del animal nos habían referido al traerlo a consulta.

 

Una sesión de Terapia Craneosacral puede durar algo más de una hora dependiendo del estado en que nos llega el animal, siendo cada vez más cortas al percibirse la mejoría. Y al terminar la primera sesión se observa un cambio en el estado del animal, percibiéndose una alegría diferente; y en el cuerpo se observa una movilidad y ganas de jugar o correr que hacía tiempo la familia no observaba.

La salud es la siguiente beneficiada, mejorando poco a poco, o rápidamente según el paciente. La mejoría no se limita a lo obtenido en la consulta, sino que en los días y semanas sucesivos, el cuerpo seguirá modificando sus pautas erróneas que le llevaron a enfermar aprendiendo de ello y mejorando cada día más.

 

La frecuencia de las sesiones la irá marcando la gravedad y la evolución del animal. Por ejemplo, un Insuficiencia Renal Aguda necesitará sesiones a diario durante la hospitalización hasta conseguir que los riñones vuelvan a funcionar, y esto suele ocurrir en 2-3 días. Una vez fuera de peligro se distancian las sesiones. En otro tipo de patologías más crónicas, que nos dejan más márgen de actuación, se pueden programar sesiones semanales para dar también tiempo al cuerpo de ver cambios significativos. Cuando la mejoría se estanca es el momento de volver a visitar al terapeuta craneosacral.

 

Cada sesión se adapta a lo nuevo que encontramos. No hay una regla establecida de poner las manos, o un protocolo de actuación. Todo se basa en la escucha de los tejidos y endejarnos fluir por lo que el animal necesita. Observaremos cómo el tejido patológico va cambiando en cada sesión acorde a lo observado por la familia en los días previos a la consulta, confirmando así la mejoría o el empeoramiento en el peor de los casos.

 

Buscaremos la curación total del animal siempre que sea posible. Y esto sólo hay una forma de saberlo, y es poniéndose manos a la obra y viviendo las reacciones que el enfermo irá teniendo en los días sucesivos. Lo ideal sería que al detectar una patología en nuestro animal, la terapia craneosacral se convierta en una ayuda más para sacar adelante el problema, pero desgraciadamente la gente no conoce de su existencia hasta que el animal es desahuciado por la clínica veterinaria convencional y no rindiéndose, busca alguna solución hasta dar con este tipo de terapias mal llamadas alternativas. Aunque en ocasiones sí se convierten en la alternativa a la muerte anunciada.

 

Poco a poco los veterinarios Holísticos vamos abriendo camino con nuestro bien hacer y los resultados más que demostrados de la efectividad del método (acupuntura, homeopatía, flores de Bach, Reiki, craneosacral, osteopatía, nutracéuticos, alimentación natural...) y cada vez son más las familias que prefieren ser atendidas por un profesional más completo y con más herramientas para solucionar los problemas de salud que pudieran surgir.

Rocío Puche

Veterinaria Natural de El Nahual